Aún resuenan los rezos desde las mezquitas, que se pierden por las callejuelas del zoco como el ruido de los truenos al disiparse la tormenta. Una agradable brisa nos envuelve y nos sugiere que este país también es capaz mostrarnos su cara amable.Los comercios hace horas que están cerrados. Las últimas cafeterías abiertas apagan sus luces y nosotros, cómo cada noche, nos convertimos por un rato en dueños de una preciosa terraza del souq wakif. Cada uno conectado con los suyos. Estamos en Doha, pero también estamos en Valencia, en Coimbra, en Madrid, en Bilbao…
El Ramadán ha pasado. Ya no hay penitencia ni ayuno. Es el momento de festejar para la comunidad musulmana, que celebra el Eid, sus días “navideños” de regalos y reuniones familiares. ¿Nuestro regalo? Lois se ha comprado un coche, una vieja chatarrilla estupenda que nos hace más libres. Se avecinan buenos tiempos, así es como quiero verlo.
Damos un paseo motorizado mientras el sol se asoma entre los rascacielos para iluminar la bahía. La temperatura es estupenda. Hay gente a lo largo de la Corniche, sentada apaciblemente en la hierba, disfrutando del momento. Aunque a veces no lo parezca, aunque eche de menos lo que he dejado atrás y, más aún, lo que todavía no conozco, yo también disfruto el momento.
Suena ‘Feeling Good’ versioneada por Muse.
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En la distancia, noticias vuestras no tienen precio.)
