
Mis más sinceras disculpas por no actualizar antes este blog. No es que tenga una gran excusa para ello, supongo que la rutina tiene estas cosas. Así es, cinco meses después mi vida en Qatar se ha vuelto rutinaria, lo que afortunadamente no es sinónimo de aburrida. Estaba esperando a tener algo distinto que contaros y aquí la novedad siempre la trae el trabajo.
Así pues, me preparo para el servicio. No todo es fútbol en la vida y un evento de la magnitud de un Master de tenis de la WTA que se celebre en Doha, requiere de nuestras profesionales manos para ser retransmitido. Para aquellos a los que estas siglas no les digan nada en absoluto, la WTA es la federación de tenis femenino, es decir, los torneos en los que juegan las hermanas Williams y las demás profesionales de la raqueta. Punto para los que lo supieran.
Aún faltan un par de días para el torneo, pero nos apuntamos el primer juego montando el despliegue de cámaras. Aprovechamos el poco trabajo y las muchas horas allí para coger un poco el sol, y algunas pelotas Willson con las que entrenan las jugadoras. Se trata de un evento de repercusión mundial, con patrocinadores de la talla de Sony Ericsson. El recinto se viste de gala para recibir a las mejores tenistas del mundo y nosotros disfrutamos de un trato especial con un catering delicioso en el Media Center. Supongo que no será tan bueno o glamoroso como el de la zona VIP, a la que no tenemos acceso, pero no podemos quejarnos en absoluto.
Empiezan las competiciones y empieza el trabajo duro. Tres partidos al día, con la incertidumbre de no saber cuanto duran, ya que gana la que se apunta dos sets, le cueste el tiempo que le cueste. Nos lo tomamos con paciencia y nos llevamos el primer set porque todo está saliendo a la perfección. La bandera española ondea en lo alto del estadio. Desconozco el motivo ya que no hay jugadoras españolas en el torneo de individuales, sólo la pareja Ruano-Medina en el de dobles. Además, el resto de banderas tampoco tienen representación en la pista. ¿La habrán puesto en nuestro honor? Lo dudo.
Os preguntareis en qué consiste mi trabajo aquí. Pues me encargo de reproducir las repeticiones de las mejores jugadas. Esto es harto complicado en el tenis debido al poco tiempo entre un punto y el siguiente. Como muchos de mis compañeros, nunca en la vida he trabajado en un torneo de tenis, así que llegan algunas complicaciones. Errores, falta de precisión, nervios. Me rompen el servicio.
Afortunadamente la sangre no llega al río, así que me sobrepongo a una dura jornada. Después de seis o siete partidos es fácil cogerle el punto. Partidos y más partidos. Saques directos, bolas de break, dejadas y derechazos a la línea. El domingo, por fin, se disputa la final. Venus Williams se apunta el partido y el torneo ante la rusa Vera Svonareva. No sólo se lleva el trofeo a casa, también se marcha de Doha con un enorme cheque de más un millón de dólares. Match point para Venus. Yo no he ganado tanto como ella, claro, pero en el fondo me lo he pasado en grande.
Suena ‘Four Seasons In One Day’ de Crowded House.
(Aunque no escriba, sigo aquí, controlando los granos de arena.
No os preocupéis, si el desierto se mueve, os mantendré informados.)
Así pues, me preparo para el servicio. No todo es fútbol en la vida y un evento de la magnitud de un Master de tenis de la WTA que se celebre en Doha, requiere de nuestras profesionales manos para ser retransmitido. Para aquellos a los que estas siglas no les digan nada en absoluto, la WTA es la federación de tenis femenino, es decir, los torneos en los que juegan las hermanas Williams y las demás profesionales de la raqueta. Punto para los que lo supieran.
Aún faltan un par de días para el torneo, pero nos apuntamos el primer juego montando el despliegue de cámaras. Aprovechamos el poco trabajo y las muchas horas allí para coger un poco el sol, y algunas pelotas Willson con las que entrenan las jugadoras. Se trata de un evento de repercusión mundial, con patrocinadores de la talla de Sony Ericsson. El recinto se viste de gala para recibir a las mejores tenistas del mundo y nosotros disfrutamos de un trato especial con un catering delicioso en el Media Center. Supongo que no será tan bueno o glamoroso como el de la zona VIP, a la que no tenemos acceso, pero no podemos quejarnos en absoluto.
Empiezan las competiciones y empieza el trabajo duro. Tres partidos al día, con la incertidumbre de no saber cuanto duran, ya que gana la que se apunta dos sets, le cueste el tiempo que le cueste. Nos lo tomamos con paciencia y nos llevamos el primer set porque todo está saliendo a la perfección. La bandera española ondea en lo alto del estadio. Desconozco el motivo ya que no hay jugadoras españolas en el torneo de individuales, sólo la pareja Ruano-Medina en el de dobles. Además, el resto de banderas tampoco tienen representación en la pista. ¿La habrán puesto en nuestro honor? Lo dudo.
Os preguntareis en qué consiste mi trabajo aquí. Pues me encargo de reproducir las repeticiones de las mejores jugadas. Esto es harto complicado en el tenis debido al poco tiempo entre un punto y el siguiente. Como muchos de mis compañeros, nunca en la vida he trabajado en un torneo de tenis, así que llegan algunas complicaciones. Errores, falta de precisión, nervios. Me rompen el servicio.
Afortunadamente la sangre no llega al río, así que me sobrepongo a una dura jornada. Después de seis o siete partidos es fácil cogerle el punto. Partidos y más partidos. Saques directos, bolas de break, dejadas y derechazos a la línea. El domingo, por fin, se disputa la final. Venus Williams se apunta el partido y el torneo ante la rusa Vera Svonareva. No sólo se lleva el trofeo a casa, también se marcha de Doha con un enorme cheque de más un millón de dólares. Match point para Venus. Yo no he ganado tanto como ella, claro, pero en el fondo me lo he pasado en grande.
Suena ‘Four Seasons In One Day’ de Crowded House.
(Aunque no escriba, sigo aquí, controlando los granos de arena.
No os preocupéis, si el desierto se mueve, os mantendré informados.)





